La paradoja del precio emocional
- Paolo Vozzi

- hace 6 días
- 2 Min. de lectura
Si todos queremos vender algo al precio que lo sentimos, seria mas difícil que el trueque, y que quilombo para tinder!

La mayoría de los artículos de marketing están escritos desde el lugar del comprador, de como afectan nuestras decisiones de compra las emociones, yo lo voy a escribir desde el lado del vendedor.
Si bien hay gente que compra piezas únicas como el sable de Napoleón o cosas así, ellos quieren eso por quien lo uso y están dispuestos a pagarlos, son mercados de nicho o productos únicos, de ahí sale el precio. Ahora para el resto de las cosas mas cotidianas la gente investiga, compara y consulta, y finalmente si le cierran características y precio, compra.
A NADIE le importa si tu abuelo vino en barco post guerra mundial y construyo su casa con sus ahorros (historia real…) o si te compraste tu primer auto con tu primer trabajo.
No es que la gente sea desconsiderada, sino que no lo compran por eso, si buscas una vivienda probablemente necesites un lugar para vivir, y según el tipo de vivienda, estado y ubicación tenga un precio, esto lo podemos llevar a infinidad de productos.
Entonces, si queres vender al precio que lo sentís, pone ese precio y si se vende se vende, básicamente lo dejamos librado al azar.
Si queres venderlo mas allá de lo que sentís, fíjate que es lo que estaría comprando o adquiriendo ese potencial consumidor, y si ese valor agregado que hace que sientas lo que sentís por ese bien, le resulta un diferencial (“solo es un diferencial si el cliente lo” valora") ahí si se puede pensar en otro precio al ofrecerlo.
La calibración entre entender que es lo que compra alguien por el bien que ofrezco es fundamental para que las transacciones ocurran, y dese ya tener el cuenta las variables de contexto, ubicación, características, etc.
Oferta y demanda. Problema y solución.




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