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Del mostrador al carrito de compras: 7 claves para manejar tu E-commerce como tu local a la calle

  • Foto del escritor: Paolo Vozzi
    Paolo Vozzi
  • hace 1 día
  • 5 Min. de lectura
Del mostrador al carrito de compras: 7 claves para manejar tu E-commerce como tu local a la calle

Sean las fábricas en el Conurbano, locales en avenidas comerciales o las  oficinas en el centro, me di cuenta de algo fundamental: al dueño Pyme le da miedo lo digital porque piensa que es un idioma nuevo.

Pero no lo es. El comercio es comercio, acá y en la China. Cambian los canales, pero la psicología de la venta es la misma.


Si tenés un negocio físico, seguramente sabés exactamente qué hacer si entra alguien y el piso está sucio, o si un vendedor está mirando el celular en lugar de atender. Pero cuando pasamos al mundo online, a veces se nos queman los papeles.

Muchos dueños de Pymes cometen el error de pensar que abrir una tienda online es «subirla y listo». Como si fuera una máquina expendedora. La realidad es que una tienda online requiere la misma gestión (o más) que abrir una sucursal en otra provincia.

Para que dejes de ver a tu web como un «gasto en tecnología» y empieces a verla como un activo comercial, vamos a traducir el mundo digital al idioma que mejor hablás: el del mostrador.


1. El alquiler vs. El hosting y la plataforma


  • En el local físico: Pagás un alquiler todos los meses. Si querés estar en la peatonal o en una avenida principal, pagás más. Si estás en una calle lateral oscura, pagás menos, pero no pasa nadie.

  • En el online: El Hosting (donde se aloja tu web) y la plataforma (Tiendanube, Shopify, WooCommerce) son tu alquiler.

    • El error común: Querer pagar lo mínimo indispensable y pretender que la web vuele. Es como alquilar un local con goteras y sin luz porque «es barato». Si la web carga lento, es como tener la puerta del local trabada: la gente se va.


2. La vidriera vs. La «home» (Página de inicio)


  • En el local físico: Vos sabés que la vidriera vende. La cambiás, la iluminás, ponés el producto estrella a la altura de los ojos. Si la vidriera está sucia o desordenada, la gente asume que adentro es un desastre.

  • En el online: Tu Home y tus Landing Pages son la vidriera.

    • La traducción: Una foto pixelada es un vidrio sucio. Un banner desactualizado (que dice «Oferta Navidad» en marzo) es como tener el arbolito armado en Pascuas. Tenés que rotar los productos destacados tal como rotás los maniquíes.


3. El vendedor vs. La ficha de producto y el chat


Acá es donde fallan la mayoría de las Pymes.

  • En el local físico: Entra un cliente, toca la tela, y el vendedor le dice: «Fijate que este algodón no encoge y el corte es entallado. ¿Tenés dudas con el talle?».

  • En el online: No hay nadie físico (a menos que tengas un chat en vivo muy activo).

    • La traducción: La descripción del producto es tu vendedor silencioso. Si solo ponés «Remera Roja – Talle L», es como si tu vendedor fuera mudo. Tenés que escribir: «Remera de algodón peruano, corte slim fit que se adapta al cuerpo sin apretar. Ideal para usar con jeans…».

    • El factor Zappos: Como en el caso de Zappos, el servicio lo es todo. Si tenés un botón de WhatsApp, contestalo rápido. Tardar 4 horas en responder es como dejar al cliente parado en el mostrador esperando que alguien salga del depósito.


4. La zona de tránsito vs. El tráfico (Pauta publicitaria)


  • En el local físico: Pagás un alquiler caro en una avenida porque pasa gente (tráfico orgánico). O pagás a alguien para que reparta volantes en la esquina.

  • En el online: Abrir una tienda online sin hacer publicidad es como abrir un local hermoso… en un sótano, en una calle cortada y sin cartel a la calle. Nadie va a entrar de casualidad.

    • La realidad: Google Ads y Meta Ads (Facebook/Instagram) son el equivalente a pagar ese alquiler en la avenida principal. Sin inversión en tráfico, no hay gente en el local. Punto.


5. La fila de la caja vs. El «checkout»


  • En el local físico: El cliente eligió el producto, va a la caja y… hay una fila eterna, o no anda el posnet. Qué hace? A veces espera, pero muchas veces deja el producto y se va enojado.

  • En el online: Esto es el Checkout (el proceso de pago).

    • El consejo: Si pedís 40 datos innecesarios (nombre de la abuela, fax, dos teléfonos) antes de cobrar, estás creando una «fila» artificial. Hacé que pagar sea tan fácil como pasar la tarjeta contactless. Cada clic extra es un cliente que se fuga.


6. La reputación del barrio vs. Las reseñas (Reviews)


  • En el local físico: El «boca a boca». Doña Rosa le dice a la vecina que tu carnicería tiene la mejor mercadería. Eso genera confianza.

  • En el online: Las estrellitas y los comentarios.

    • El desafío: En el local, el cliente ve tu cara y confía. En internet, sos una pantalla anónima. Las reseñas son la única prueba de que no sos un estafador. Fomentarlas es vital. No te obsesiones con los likes (vanidad), obsesionate con los clientes satisfechos que te recomiendan.


7. La entrega del producto vs. La logística


Acá aplicamos la «Estrategia del Océano Azul» para diferenciarnos.

  • En el local físico: Entregás la bolsa en mano, con una sonrisa, quizás un caramelo de regalo. Es el cierre perfecto.

  • En el online: El momento de la verdad no es cuando compran, es cuando llega el paquete.

    • La oportunidad: La caja es el único punto de contacto físico que tenés. Si llega una bolsa negra toda encintada y fea, rompiste la magia. Si llega una caja perfumada, con una nota manuscrita agradeciendo la compra (costo casi cero), acabás de fidelizar a un cliente de por vida. Eso es Delivering Happiness.


8. El Cartel de la Calle vs. El SEO (Posicionamiento Orgánico)

  • En el Local Físico: Imaginate que tenés la mejor ferretería del barrio, pero el cartel de la entrada solo dice "Roberto e Hijos". Nadie sabe qué vendés. Si alguien pasa buscando "Tornillos", sigue de largo. Para que entren, tenés que poner un cartel gigante que diga: "FERRETERÍA - TORNILLOS - HERRAMIENTAS". Además, querés figurar en el mapa del barrio o en las páginas amarillas para que cuando alguien pregunte "¿dónde hay una ferretería?", la respuesta sea tu dirección.

  • En el Online: Esto es el SEO (Search Engine Optimization).

La traducción: Google es como un bibliotecario ciego. No puede "ver" tu local, solo puede leer textos. Si tu página se llama "Inicio" y tus productos dicen "Art. 504", Google no sabe qué mostrarle a la gente.


Tabla resumen para el empresario apurado

El consejo: Tenés que "etiquetar" todo. Tu web tiene que decir explícitamente "Zapatillas de running mujer" (tus palabras clave) en los títulos y textos. Hacer SEO es ponerle los carteles correctos a tu negocio para que cuando alguien busque tu producto en Google, el buscador sepa que vos sos la mejor opción y te ponga

primero en la lista, sin pagar publicidad.



 
 
 

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