“Y el contenido, quién lo manda?”
- Paolo Vozzi

- 27 ene
- 3 Min. de lectura
Julia tenía una florería. De las lindas. De las que huelen a jazmín apenas abrís la puerta y tienen una señora que siempre está sacándole espinitas a las rosas como si fueran bichos del jardín de su infancia.
Se acercó a una agencia porque quería crecer. Más visibilidad, redes sociales, branding. Todo.Pagó, firmó, se sacó una foto feliz con el cartel de “¡Bienvenida!”.Todo hermoso.
Pasaron tres días.Después cinco.Después siete.
Nada.

La agencia le había pedido algo mínimo: fotos de sus productos, listas de precios, una descripción de su clientela, alguna historia que contar.
Julia respondió: —Ay, sí, ya lo junto y te lo paso. Nunca más.
A la semana, se acercó otra vez: —¿Y? ¿No publicaron nada?
—No tenemos material, Julia. Ni fotos, ni datos, ni nada. —Pero… ustedes son la agencia. Hagan!
Y ahí quedó al descubierto uno de los grandes mitos del marketing:que la agencia inventa.Que adivina.Que tiene una bola mágica para saber cómo se llaman tus productos, cuánto cuestan y quién te compra.
No, Julia. No, querida. No funciona así.
La agencia puede tener creatividad, estrategia, redacción, diseño, pero si vos no pasás la información… no hay magia.Es como querer que te pinten un cuadro sin decir si querés un perro, un paisaje o un retrato de tu abuela con un mate.
Pasaron tres semanas más. La agencia insistía.Julia decía “ahí lo mando”, pero siempre pasaba algo: —Me olvidé. —Estoy a mil. —Es que no me da el tiempo. —Mi sobrina tenía las fotos pero se peleó con la cuñada y no me las quiso pasar.
El clásico.
Y después, cuando la competencia publicó una promo hermosa para el Día de la Primavera, Julia explotó:
—¿Ven? ¡Así quiero yo!
—Bueno, mandanos el contenido.
—Pero si yo les pago a ustedes!
En ese momento, alguien del equipo le dijo con toda la calma del mundo: —Julia, vos pagás por ejecución y estrategia, no por telepatía.
Y ahí se hizo el silencio.
Después de un rato, Julia entendió. Hizo algo hermoso: agarró su celular, sacó 20 fotos de sus ramos, escribió a mano una mini descripción y mandó todo por mail. No estaba perfecto, pero estaba. Y eso era suficiente para empezar.
A las 48 horas, su Instagram revivió.Los comentarios llegaron. Las ventas también.Y Julia, esta vez, no se olvidó de mandar contenido nunca más.
🔍 Lo que aprendimos (aunque duela):
La agencia no puede crear lo que vos no compartís.
Si no aportás material, datos o contexto, lo que se comunica es genérico. Y lo genérico no vende.
Las agencias no están en tu negocio. Vos sí. Sin tu participación, el trabajo se empantana.
No hay “posteo mágico” si no hay información real.
El contenido es colaboración, no delegación total.
📌 Checklist para que el contenido no se trabe (ni atrase todo):
✅ Tu agencia sabe cómo se llaman tus productos?
✅ Tiene fotos actuales, nítidas y representativas?
✅ Le pasaste el precio, disponibilidad, promociones?
✅ Le diste info de tus clientes (quiénes son, qué preguntan, qué compran)?
✅ Compartiste historias o situaciones reales que se puedan contar?
✅ Tenés un canal definido para enviar contenido (mail, WhatsApp, drive)?
✅ Respondés a tiempo cuando te piden cosas?
🧠 Lecciones finales:
⚠️ No podés pedirle a alguien que te ayude a comunicar si no le contás qué tiene que comunicar.
✅ El marketing es como bailar en pareja: si vos te quedás quieto, no hay coreografía.
💡 El contenido lo generás vos, aunque no lo edites ni lo publiques. Sin tu parte, no hay magia.




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