"Los Números No Mienten (pero a veces no los miramos)"
- Paolo Vozzi

- 9 ene.
- 2 Min. de lectura
(O cómo tomar decisiones con la panza y no con la planilla)
Marcela tenía un emprendimiento de pastelería. Tortas, budines, alfajores. Un festín de azúcar y ternura.
Tenía buen gusto, mano mágica, y un feed de Instagram que parecía sacado de una editorial gastronómica. Los comentarios llovían: —Exquisito! —Deberías abrir un local! —Sos una genia, Marce!
Marce, inflada de amor digital, se largó a lo grande. Alquiló cocina, compró horno industrial, contrató una chica para ayudarla, hizo flyers, carteles, etiquetas con su logo dorado. Hasta ahí, todo hermoso.
Hasta que llegó la realidad: Los números.
—Cuánto cuesta hacer un cheesecake? —le preguntó una amiga que entendía de negocios. —Mmm… 8000 pesos. Creo.
—Seguro? —Bueno… más o menos.
—Incluiste el gas, la luz, tu tiempo, la cajita divina con moño, el delivery? —Ay, no. Pero igual vendo un montón.
Spoiler: vender no es lo mismo que ganar.
Marce vendía mucho. Pero gastaba más.Cuando se sentó a ver la cuenta real, descubrió que por cada torta que entregaba… perdía plata.
Su cara fue un poema trágico. “¿Cómo puede ser si tengo 10 pedidos por día?”
Fácil: porque no sabía calcular su costo real, ni su margen, ni su rentabilidad por producto.
Nunca se había preguntado cuánto tenía que vender para cubrir sus gastos fijos.Ni cuánto podía pagarle a su ayudante sin fundirse.Ni si tenía que subir precios o dejar de ofrecer productos que daban pérdida aunque fueran populares.
Marce no era tonta. Solo estaba enamorada de su idea.Y el enamoramiento te vuelve ciego. Sobre todo con las finanzas.
Ahí entendió:Hacer rico no es lo mismo que hacerse rica.Hacer con amor no reemplaza hacer con cabeza.Y tener muchos likes no paga el monotributo.
Se sentó con una planilla. Lloró un poco.Volvió a sacar cuentas. Eliminó lo que no rendía. Subió precios. Calculó márgenes. Y por primera vez, tomó decisiones con números, no con nervios.
🔍 Lo que aprendimos (y nadie nos enseñó):
El corazón puede crear, pero la calculadora decide.
Vender no siempre es ganar. Y crecer sin control, puede fundirte más rápido.
No podés fijar precios “a ojo”. Eso es como caminar con los ojos cerrados.
No podés delegar las finanzas. Tenés que entender tus costos, aunque tengas contador.
Sin saber tus números, no hay decisiones estratégicas. Solo impulsos.
📌 Checklist para saber si tus números mandan o están de adorno:
✅ Sabés cuánto cuesta exactamente cada producto o servicio que ofrecés?
✅ Incluís en ese costo tu tiempo, servicios, envases, comisiones, impuestos?
✅ Tenés clara tu ganancia real por venta?
✅ Conocés tus gastos fijos y cuánto tenés que facturar por mes para cubrirlos?
✅ Usás esa info para tomar decisiones de precios, promos o productos?
✅ Tu contadora solo te liquida impuestos o te ayuda a entender el negocio?
🧠 Lecciones finales:
⚠️ No saber tus números es como manejar con el tanque vacío y el velocímetro roto.
✅ La intuición es buena para crear, pero no para tomar decisiones financieras.
💡 Si tus productos son hermosos pero no rentables, lo que tenés no es un negocio: es un hobby caro.
(Cuento 05 del libro "Cuentos de marketing para Pymes")




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