El diagnóstico: Dejen de operar el marketing a corazón abierto con un curso de YouTube
- Paolo Vozzi

- hace 15 horas
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A ver si nos entendemos. La palabra «diagnóstico» viene del griego diagnōstikós. El prefijo dia es «a través de» y gnosis es «conocimiento». En criollo: es la capacidad de mirar el quilombo y distinguir si lo que tenés es un gas atravesado o una apendicitis que te va a mandar al otro barrio en veinticuatro horas.
En la medicina, si el doctor le pifia, te morís. En la empresa, si le pifiás, perdés guita, el tiempo y las ganas de levantarte a la mañana. Pero acá pasa algo rarísimo. Si nos duele el pecho, buscamos al mejor cardiólogo del país, uno que atienda en un consultorio con olor a limpio, y le pagamos lo que pida en dólar billete, cara grande y sin chistar. No vamos a que nos abra el esternón un pibe que hizo un curso de "Cirugía Express" en una publicidad de Instagram.
Sin embargo, con el marketing de la PYME hacemos exactamente eso.

El ciclo del pánico emprendedor
El proceso suele ser siempre el mismo y es más predecible que el final de una película de tarde de domingo:
Bajan las ventas. Entra el frío en la panza.
Desesperación generalizada. El dueño grita, el contador llora.
El "Manotazo de Ahogado Digital": Abrimos cuenta en Instagram, TikTok, X, Facebook, Mercado Libre... y si me apurás, abrimos Tinder a ver si alguien nos matchea una compra.
Hagamos Ads: Metemos guita en Google, en Meta, en lo que sea. "Tirale plata al algoritmo, que algo va a pescar", pensamos.
El Community Manager "Low Cost": Contratamos a un pibe (generalmente un sobrino o alguien que "sabe de redes") para que diseñe, filme reels, atienda consultas, haga estrategia y maneje el presupuesto. Le pagamos dos mangos y pretendemos que salve el barco.
Resultado: Un montón de ruido, mucho humo y una energía desperdiciada que te deja de cama. El problema es que estamos queriendo aplicar un tratamiento sin saber qué le pasa al paciente.
¿Dónde te duele realmente? (El mapa del diagnóstico)
Para dejar de tirar plata a la basura, hay que entender en qué etapa se está rompiendo el juguete. Dividamos el asunto:
Etapa 1: El Dolor. El cliente sabe que tiene un problema. Acá no podés hacer nada, es el universo el que decide cuándo a alguien se le rompe el termo o necesita un software.
Etapa 2: La Búsqueda. El cliente busca solución. Si no te encuentra, el problema es de SEO o de Publicidad mal dirigida. Estás gritando en el desierto equivocado.
Etapa 3: El Encuentro (pero no el contacto). Te encontraron, entraron a tu web o a tu local, miraron y se fueron sin decir ni "buen día". Acá el problema es la confianza. Quizás tu web tarda un siglo en cargar, o el local está oscuro, o lo que decís no se parece en nada a lo que mostrás. Si no hay coherencia, no hay consulta.
Etapa 4: El Contacto (pero sin cierre). Te escribieron por WhatsApp, te llamaron, pidieron presupuesto... y desaparecieron. Acá el problema suele ser Comercial. Quizás el precio no cierra, o no tenés un diferencial, o la atención es tan apática que el cliente siente que te está haciendo un favor.
Etapa 5: La Compra (pero sin retorno). Te compraron una vez, final feliz... y nunca más los viste. Este es el error más caro de todos. Captar un cliente nuevo es un parto; mantener a uno que ya te conoce es un placer. Si no hay recompra, te falta Fidelización.
El verdadero ahorro es la inteligencia
Hacer marketing no es "hacer ruido". Es ser algo para alguien, en el momento justo, con el mensaje preciso y al precio adecuado.
Si tu empresa está en problemas, dejá de buscar al que hizo un curso online de tres horas. Buscá diagnóstico. Buscá a alguien que sepa distinguir la gimnasia de la magnesia. Porque, al final del día, lo que necesitás no es "estar en redes", lo que necesitás es que el negocio funcione mientras vos dormís.
¿Y vos? ¿Ya sabés exactamente en qué parte del caño se te está escapando el agua?




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